Patrick, entre humano y monstruo
Psicópata americano es una película que
recomiendo ampliamente, pues tiene mucho material que propicia la reflexión
acerca de la psique y el orden de las cosas en este mundo. Yo sólo he visto la
película, pero originalmente este es un libro escrito por Bret Easton Ellis,
obviamente lo he añadido a la lista de pendientes.
Patrick, el protagonista, hace un autoanálisis. Durante
la película sobresale su voz en forma de pensamiento acerca de sí mismo. Él es
un hombre que dice no sentir mucho más allá del asco y la codicia. Se da cuenta
de que está a punto de perder la máscara de cordura (y es interesante que la
nombre máscara), pues cada día siente
más deseo de sangre, como si estuviera a punto de entrar en un frenesí.
Sin embargo, uno puede notar cierto grado de inseguridad. Las dos escenas en que se vio más un sentido de competencia y supremacía de uno sobre el otro fue cuando se
presumieron las tarjetas de presentación entre los compañeros de trabajo, especialmente con un hombre al que parece envidiar, Paul Allen, pues se compara constantemente con él e intenta imitarlo. El
sentido simbólico de la tarjeta de presentación y el hecho de que una sea mejor
que otra, dice mucho acerca de uno mismo, al fin y al cabo esas tarjetas te
presentan y te representan.
Patrick siente más de lo que sabe y nos dice
mucho acerca de él mismo sin darse cuenta. En una de las primeras escenas, le
dice a su novia que lo que intenta, y por lo que no ha renunciado a su empleo,
es encajar. ¿Encajar en qué o con quiénes? Es una pregunta que puede tener
varias respuestas: encajar en el mundo laboral, encajar con los hombres
adinerados y de negocios o simplemente encajar en el mundo, en la sociedad.
Encontrar un espacio en el que quepa. Pensándolo bien, es algo que todos
hacemos, ¿no?
La forma en que Patrick comete sus crímenes puede
dejar absorto a las personas que, como yo, nos creemos -y recalco la palabra
creer- buenas, tiernas y compasivas. Sus crímenes son premeditados, planeados y
a sangre fría. Él es muy cínico, descarado y descuidado al cometerlos. Pero a
pesar de su descuido en el acto mismo del matar, sus planes van encausados a salirse con la suya. Parece que un
propósito no tan obvio de sus actos era el engrandecerse a sí mismo, pues la
vanidad fue parte fundamental de los eventos. Esto es algo que caracteriza al
personaje, la vanidad que se veía herida
cada que Patrick se sentía superado por alguien, entonces enloquecía.
Hay otra escena que me gusta mucho, en que él
le dice a una chica de un club nocturno al que va: -Pregúntame algo. –Ella: ¿A
qué te dedicas? –Él: Estoy mayormente en homicidios y ejecuciones. –Ella: ¿Y te
gusta? –Él: Pues depende, ¿por qué? –Ella: Pues a la mayoría de chicos que
conozco que trabajan en fusiones y adquisiciones no les gusta. Aquí uno termina
algo confundido, pues no se sabe bien si él imaginó decir eso (o sólo deseó
decirlo) pero no lo dijo; o si ella no entendió y tergiversó a su modo (a lo
común), la rareza que él dijo en realidad: Estoy
mayormente en homicidios y ejecuciones.
Este personaje se vuelve más rico aún cuando
caes en cuenta de que, si bien tiene la capacidad y el deseo de asesinar a
sangre fría, con las personas que sienten algún cariño sincero, con las
personas que le representan ingenuidad e inocencia, él se detiene y se esfuerza
por controlar sus impulsos de asesinarlos. ¿Por qué? No lo sabemos. Pero algo
le representan. Quizás este personaje se parece a Hannibal Lecter en el sentido
de que mata sólo lo que repudia. Asimismo, cuando Patrick está a punto de
asesinar, habla de música. Habla de ella de forma apasionada y sentimental.
Con lo que se puede apreciar que en verdad no es sólo un monstruo, sino que es
tan humano como todos y todos somos tan monstruosos como él. De hecho, lo humano
es monstruoso.
Otro sentido menos explícito de la película es
la fuerte crítica social al modo de vida de las personas como él, con las que
pretendía encajar, los yuppies de finales de los 80. Crítica a la materialidad,
a la vanidad, al desinterés en terceros, a la preocupación por el dinero, a la
hipocresía, a la crueldad, a los vicios y a la misoginia.
El personaje se va deteriorando y llega a un
punto en que simplemente se desquicia y comienza a sentir la necesidad de matar
a cualquiera que se le atraviese. A esta escena de descontrol le sigue el
momento de la confesión. Teme ser castigado, se denomina a sí mismo enfermo y su
preocupación es que no se va a salir con la suya. La película llega a su auge
en el momento de la locura, momento en que tanto el espectador como el
personaje sienten (sentimos) una total confusión, no se tiene idea de qué está
pasando.
Para finalizar, hay una cita que quiero rescatar
por su riqueza literaria, psicológica y social. Patrick se queda mirando a todos
a su alrededor y cae en cuenta de una verdad:
No hay más muros qué
derrumbar. Todo lo que tengo en común con lo incontrolable y la locura, el
vicio y la maldad. Todo el caos que he causado y mi total indiferencia hacia
ello, lo he superado. Mi dolor es constante y agudo, y no deseo un mejor mundo
para nadie. De hecho, quiero que mi dolor sea inflingido a otros. No quiero que
nadie se escape. Pero incluso después de admitir esto, no hay catarsis. Mi
castigo continúa eludiéndome, y adquiero conocimientos triviales de mí mismo.
No se puede aprender nada de mi historia. Esta confesión no significó nada.

Buen comentario, agregaria que cuando se lanzo la novela provoco mucho disgusto entre ejecutivos de wall street . Supongo que cuando hablas de smith te refieres a Patrick Bateman . Saludos
ResponderBorrarGracias por el aporte. Y muchas gracias por la corrección del nombre, jajaja fue un lapsus terrible. No sé de dónde saqué el nombre de Smith, tengo que admitir que al ver la peli no hallé el nombre del protagonista y por tanto tuve que buscarlo en internet, pero no sé de dónde saqué que era Smith, si mi referencia dice Patrick Bateman.
BorrarBueno, gracias, voy a corregir eso. :) ¡Saludos!